Ante la falta de equilibro en la balanza de la cobertura informativa de los medios de comunicación, los cuales destinan más espacios a fuentes de rutina como la política y la economía, y sólo en momentos de coyuntura retoman cuestiones ambientales, surgió, durante el IV Foro Mundial del Agua, el Colegio Mexicano de Comunicadores Ambientales (COLCOMA), que tiene como fin "colocar el tema del agua en el centro de la preocupación de la sociedad".

Y es que desde hace tiempo, investigadores como Luis Manuel Guerra, el doctor Edgar González Gaudiano, que fue fundador del Centro de Capacitación para el Desarrollo Sustentable (CECADESO), y quien es actualmente asesor del secretario de Educación Pública, además de comunicadores como Eduardo Viadas (periodista ambiental, Iván Restrepo (articulista de La Jornada) y el escritor Homero Aridjis, se percataron de la pobre divulgación en los medios informativos sobre temas del medio ambiente, como el caso de la cultura del agua.

En México, tan sólo existen cuatro estaciones del Distrito Federal --con cobertura nacional--, otras dos en Monterrey y una en Guadalajara que abordan esta problemática. Ello, además de las radios universitarias que siguen el tema, aunque no con periodicidad.

Por su parte, el Canal Once impulsa un proyecto para difundir la cultura del agua a través de anuncios. Este canal también se encarga de transmitir series norteamericanas de National Gegraphic y Discovery, pues producciones mexicanas de este corte no existen.

En comparación con la televisión, en los medios escritos existe un poco más de medios encargados de retomar asuntos del medio ambiente como las revistas Teorema Ambiental y Calidad ambiental, al mismo tiempo que diarios como Mi Ambiente, La Crónica de Hoy, que siempre dedica una sección a temas de ecología, y La Jornada, con los artículos de Iván Restrepo.

Razones del problema

En opinión del presidente del Instituto Autónomo de Investigaciones Ecológicas (INAINE), el químico Luis Manuel Guerra, la cultura del agua constituye un tema con poca presencia o esporádico en los medios porque es muy poco comercial.

Por ello, el director de la agencia Planeta Azul, Eduardo Viadas, considera que en algunas ocasiones el asunto del agua se convierte en un asunto de "moda" para los medios, como ocurrió con el IV Foro Mundial del Agua, pues éste sólo llamó la atención por la presencia de ministros, príncipes y personalidades de todo el mundo, más que por la importancia del tema por tratar en esa reunión.
Por su parte, la maestra Julia Carabias Lillo, coordinadora de la Maestría en Restauración Ecológica, del Instituto de Ecología de la UNAM, señala que la reacción de los medios, en ciertas circunstancias, se debe a la ausencia de un plan de largo plazo para abordar temas relacionados al cuidado del medio ambiente.

Con la maestra coinciden Alberto Yuso, Director General de la Asociación Nacional de Usuarios de Riego y la diputada local independiente Marta Delgado Peralta, quienes subrayan la falta de una estrategia de comunicación en la prensa nacional para tratar temas referentes al cuidado del agua.

Además de la poca rentabilidad del tema y de la falta de planeación para abordarlo, otro de los obstáculos por los cuales los medios de comunicación muestran escaso interés es la falta de profesionales, pues el periodismo ambiental es un oficio reciente.

Lenta evolución

En México, según el periodista Miguel Ángel del Alba, presidente de la Red Mexicana de Periodistas Ambientales, el tema lleva cerca de 30 años, cuando en otros países la discusión lleva más tiempo, como en España, donde ésta se inició desde los sesenta, y donde ya es un tema consolidado en la prensa.

Aunque este afianzamiento debió pasar por varias etapas: la primera de ellas fue en 1966, cuando un accidente de aviones en Palomares, Almeira, atrajo la atención de la prensa nacional.
En ese mismo año, surgió el programa El hombre y la tierra, del periodista Félix Rodríguez de la Fuente, el cual provocó que la gente se interesara por temas ambientales.

La segunda etapa se inicia en 1976 cuando el periódico El País abre una sección dedicada a aspectos ambientales con el nombre de Ecología. También en esta etapa se arraiga el oficio en algunos profesionales como José Manuel de Pablos, Santiago Vilanova y Benigno Virillas, y más tarde Pedro Costa Morata, Mario Gaviria y Joaquín Araujo. Esta etapa finaliza con el nacimiento del Colectivo de Periodistas Ecológicos en 1977.

La última fase se dio con la aparición de la Asociación de Periodistas de Información Ambiental en 1995, considerada como la máxima exponente en temas ambientales, y la cual se encarga de realizar congresos sobre periodismo ambiental, además de organizar cursos.

Pero si bien es cierto que es un tema reciente, también la falta de cooperación en el mismo gremio periodístico, así como el trabajo aislado y desigual, provoca que los funcionarios se sientan poco presionados por los medios de comunicación y obligados a darles información.

Información superficial

Una de las quejas de investigadores y periodistas especializados en temas ambientales, es la poca seriedad con que se ahonda en los temas, lo cual provoca que se le preste más importancia a otros asuntos del tema, en lugar de buscar soluciones.

Para el químico Luis Manuel Guerra, los medios "no profundizan en los problemas. Se toma cruda la información, tal como se proporciona por grupos ambientalistas, empresarios, funcionarios, etcétera, y no se hace una verdadera investigación más a fondo. Por ejemplo, si algún grupo dice algo, eso sale así tal cual en los medios, sin que haya una validación apropiada".

Incluso, Eduardo Viadas advierte que para lograr hacer más atractivo este tema se tiende a la exaltación del problema: "No existe una justa medida en los reportajes. Se tiende a sobredimensionar el problema en los medios de comunicación, a hablar sólo de los problemas, que sí los hay, pero que no es lo único que se puede hablar con respecto al tema del agua".

La ex secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales durante el sexenio de Ernesto Zedillo (1994-2000), Julia Carabias, considera que esta situación destruye los espacios abiertos en algunos medios para el debate sobre el tema, pues se tiene a "exagerar la situación, porque sino no compite".

"A mi me ha pasado permanentemente. Cada vez se tiende a ser más cuidadoso; se tiene que pensar más las cosas para que no haya un doble sentido. En vez de que el medio obligue a reflexionar, se tiene que cuidar uno de ellos. Y eso no funciona.

"Si no sacaran las cosas de contexto, sino buscaran el gran encabezado, entonces sí se convertirían en un espacio de debate público. Pero destruyen el propósito de comunicar porque uno dice: 'mejor paso'".

Falta gente preparada

La preparación de los reporteros es otros de los puntos que preocupan a la maestra Carabias, el periodista ambiental Eduardo Vidas y al químico Guerra, pues opinan que el desinterés y la poca comprensión sobre los temas ambientales provoca que no se transmita la información con la suficiente calidad para ser entendida por el público.

El director de la agencia especializada Planeta Azul comenta que faltan reporteros especializados en temas ambientales que cubran la fuente. Añade que muchos compañeros realizan reportajes o notas sólo por salir con el trabajo, no porque en verdad estén interesados.

"Pero también hay reporteros que nunca han manejado el tema y sólo cumplen con él porque es parte de su trabajo. Hay compañeros que se encuentran en otras fuentes y de repente los mandan a cubrir temas ambientales. Lo anterior no es lo conveniente porque no saben cómo transmitir esta información a los lectores, a los espectadores".

Durante su gestión a cargo de la SEMARNAT, la maestra Julia Carabias Lillo se encargaba de mantener informados a los reporteros de la fuente. Por ello, siempre se emitían, además de boletines, documentos dedicados a la prensa. Pero no fue suficiente. Y es que uno de los problemas a los que se enfrentó fue el cambio constante de informadores: "Hay un problema que siempre nos encontrábamos: que los diarios rotan mucho a los reporteros que cubre la fuente, salvo algunas excepciones --como dos a tres diarios-- que siguen manteniendo a sus reporteros, lo cual les permite dar mejores resultados, ya que tienen a gente que ya conoce del tema".

Un espacio de solución

Recientemente, en México se evidenció la necesidad de crear un organismo encargado de la preparación de comunicadores especializados en la materia ambiental, que no sólo se encarguen de transmitir información, sino también de crear una verdadera cultura ambiental en la sociedad. Por ello, durante la celebración del IV Foro Mundial del Agua se anunció la creación del Colegio Mexicano de Comunicadores Ambientales (COLCOMA).

Ejemplos como la Sociedad de Periodistas Ambiéntales de Estados Unidos y la Federación Internacional de Periodistas Ambientales de París, movieron a un grupo de expertos --entre ellos, al químico Luis Manuel Guerra, Edgar González, Eduardo Vidas, Iván Restrepo y Homero Aridjis-- a impulsar la creación del COLCOMA.

Este colegio tiene como fin hacer que los cinco actores del medio ambiente --es decir, el Estado, grupos ambientalistas, los industriales, organismos de la sociedad civil y medios de comunicación-- se unan para la búsqueda de soluciones y en la aplicación y elaboración de leyes.

Y gracias a su reciente creación, el COLCOMA ya celebró su primer seminario-taller, con el apoyo de la Comisión Nacional del Agua, sobre comunicación ambiental, donde se trataron temas como el uso de las herramientas cibernéticas de la comunicación ambiental y un estudio de caso sobre la información del agua.

Así, con el fin de que los medios no sólo presenten críticas, sino también soluciones, el COLCOMA se propone formar "periodistas calificados, profesionales que se conviertan en formadores de una cultura ambiental y no sólo en transmisores de notas, sino formadores de una cultura ambiental".

Uno de los fines principales del Colegio Mexicano de Comunicadores es hacer de los temas ambientales --en especial la cultura del agua-- un punto de atención en todo momento, y no sólo en actos diplomáticos o momentos de crisis, pues "uniendo a muchos medios, se llega a estratos diferentes, tanto económicos como modo de interés cultural y educativos, de los lectores, radioescuchas y televidentes", reconoce Luis Manuel Guerra, miembro fundador.

Hacer del deterioro ambiental y, en especial, de la cultura del agua temas que estén en boca de todos, es la más ambiciosa tarea del COLCOMA. Una tarea que ya comenzó a realizarse -como muestra, la celebración de su primer seminario-taller--, pero que sólo se puede reforzar con la ayuda en la difusión continúa de estos asuntos por parte de los medios de comunicación.